Lo que gasta todo el mundo

Botes, pulverizadores y aplicadores

Casa y negocio

Es la categoría más barata y la que más rabia da cuando falla: un pulverizador que gotea, una junta que se come el disolvente, un bote sin rotular con champú donde tenía que haber quitallantas. Se compra poco y se sufre mucho.

Cómo elegir

Tres cosas separan un bote que dura de uno que revienta

Lo primero

La junta, no el bote

El plástico casi siempre aguanta; lo que se deshace es la junta del gatillo. Los desengrasantes y los quitallantas se comen las juntas baratas en semanas: si vas a meter químico fuerte, busca junta de vitón o similar.

Segundo

Chorro y niebla, regulables

Una llanta pide chorro y un salpicadero pide niebla fina. Un pulverizador con una sola posición te obliga a tener dos botes del mismo producto.

Y el que se olvida

Rotúlalos el primer día

Cuatro botes iguales y transparentes son cuatro accidentes esperando. Etiqueta con el nombre y la dilución; es gratis y evita meter ácido donde iba jabón.